La Feria de Madrid
No conozco Madrid. Solamente he visto 3 estaciones del Metro y el recinto de la Feria de Madrid. Todo ha sido trabajar hasta quedar con la lengua afuera. Andar en auto es una locura. Cada vez que hemos intentado ir a alguna parte terminamos en una carretera rumbo hacia Roma. Es verdad, todos los caminos conducen a Roma, pero en Madrid es patético. Hemos optado por relajarnos porque cuando andas en auto en una ciudad desconocida, siempre tienes dos opciones: o doblas a la izquierda, o doblas a la derecha.
Al comienzo cada uno tenía una opinión distinta. A Alvaro le gusta mucho doblar a la izquierda, y yo siempre a la derecha, por lo que opté por el silencio. Ha sido muy beneficioso este silencio, porque hemos andado por lugares que nadie ha entrado jamás. Hemos dado la vuelta completa a Madrid, por querer ir dos cuadras más allá, y prácticamente hemos llegado a todos los pueblos de los alrededores para dar vuelta. Y yo, sin emitir ni una modesta opinión.
El otro día nos dimos como cinco vueltas en la Plaza de Cibeles, buscando cómo ir al Paseo de la Castellana. En esto el pueblo de Madrid ha sido tremendamente generoso. Si uno le pregunta a alguien por una dirección, uno solamente tiene una opinión, en ningún caso una certeza. De cuatro españoles, es posible encontrar cuatro opiniones. Nadie se queda callado. Nadie reconoce no saber donde está la Plaza Sol. Todos tienen una versión, que la respaldan con absoluta certeza. Aún no entiendo cómo son capaces de llegar a sus casas en la noche.
El problema es que el Metro diseñó un mapa de las estaciones, que presenta una ciudad cuadrada, y la ciudad en sí no lo es. Eso ha llevado a que el pueblo se perdiera absolutamente. Por abajo, en el Metro, todos son expertos, pero por arriba, nadie sabe nada. Los motivos son dos: En primer lugar, las calles no tienen nombres. Representan situaciones. "Calle donde don Pelayo golpeaba a su esposa Dolores", o "paseo de las andurrias socochadas" o "camino del virrey". Y en segundo lugar porque no tienen número. El Paseo de la Castellana número 20 queda como a 30 cuadras del Paseo de la Castellana 2.
Con toda esta confusión, y con Alvaro, descendiente de Gallegos de tomo y lomo, manejando el auto, Madrid se me ha hecho interminable. Ahora me debo ir a la casa. Espero que llegemos esta noche a dormir (Jamás nos hemos demorado menos de tres horas en llegar)(y eso que estamos a 10 cuadras), porque estoy tremendamente cansada.

1 Comentarios:
Es una descripción maravillosa y aleccionante, sólo quien viaja a otros lugares percibe el mundo tal como es, y aunque se trata de una radiografía de la realidad en términos de ubiquidad no dejé de sonreir todo el tiempo, haciendo mío su recorrido, resalto además que al igual que los españoles, nosotros los latinos tampoco perdemos una, y así estemos errados somos capaces de jurar que tenemos la razón.
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