Luna de Miel

viernes, noviembre 11, 2005

PARIS - PRAGA

Llevamos andados 4.500 kilómetros y nos queda la mitad por recorrer. Ha sido un viaje lleno de aventuras, afortunadamente sin contratiempos. Estamos en el extremo de Europa, República Checa, en Praga. Nuestra venida a este singular país es por un motivo muy especial, conocer el Palacio Kokorín de la tía Mila. No es fácil llegar allá, es un poco lejos de Praga, trataremos de llegar mañana, a pesar de que nos dijeron que está cerrado por la temporada, pero somos porfiados. Iremos igual, y conoceremos el palacio.

Estamos en Praga después de haber pasado por Bruselas, Luxemburgo, Koblenza, Colonia, Selva Negra, Frankfurt, Nuremberg.

Me voy a detener en la parte de Alemania porque es digno de hacer un comentario. Lo primero, en Koblenza, la cuna de Schoenstatt, ahí nos quedamos una noche en la Casa de Huéspedes. Fue algo muy gratificante conocer y estar en la primera capilla, donde se formó este movimiento. No hay palabras para expresar lo que se siente. Sólo hay que vivirlo. La Selva Negra es espectacular. Lleno de pequeños pueblos, cada uno con sus respectivos castillos en la punta de los cerros, es increíble. Ahora entendemos de donde sacan las postales, calendarios y los protectores de pantalla. Alemania en realidad, es excepcional en todo sentido. Es un país demasiado ordenado, y como dije en algún comentario, todo funciona a la perfección. Frankfurt es una ciudad, mucho movimiento. No por nada está el Banco de la Comunidad Europea. Es una ciudad con mucho estilo.

Praga es distinta a todo lo que hemos visto. Este país aún no está inmerso dentro de la cultura de la Comunidad Europea. Sigue con su moneda la Corona. Una de las cosas que más nos llamó la atención es el respecto que existe por las personas, nos tocó ver cómo en Nuremberg la gente para liberarse de una mujer alcohólica que gritaba en la calle, en vez de llamar a la Policía, llamaba a la ambulancia, la que por supuesto llegó de inmediato. Todas las calles tienen pasos para personas en sillas de ruedas; hay vías preferenciales para ciclistas, semáforos especiales para ciegos y hay respeto por la diversidad, porque en Europa hoy en día coexisten todas las razas.

Checoeslovaquia es un país que recién se está integrando a la cultura europea. Sin embargo, a diferencia del resto de los países de Europa, hemos visto una juventud que toma más alcohol, grafitos en la paredes y un sentimiento como de soledad y tristeza en las personas. Llama la atención que la gente, tanto hombres y mujeres, son estupendos, buena facha, sin importar su condición social. Se oscurece muy temprano. Hace un frío que cala los huesos y hay muy poca bulla en las calles. A las 12 de la noche ya no hay nadie. El día comienza muy temprano. Hay paseos y parques. Ríos y castillos y palacios y puentes.

Es una ciudad muy romántica.